
Los argumentos empleados por los grupos anti-vacunas no son ninguna novedad ni son originales: la poca seguridad de las vacunas, su ineficacia, los intereses económicos de multinacionales farmacéuticas, gobiernos y organizaciones como la OMS, la voluntad de cuestionar e incluso de anular la capacidad de los ciudadanos de tomar decisiones libremente, etc. Según estos grupos, las evidencias científicas que hay detrás de los datos publicados en revistas biomédicas relativas a las vacunas, especialmente si son favorables, han sido fabricadas por las propias multinacionales y por las propias revistas biomédicas, que son así cómplices de las multinacionales.















